Hoy me puse a llorar desconsoladamente,
Me sentí como una absurda adolescente,
Quien ha perdido lo que considera su verdadero amor.
Ya lo había perdido, muchas veces, a través de los años, cuando lo tuve y no lo valore, cada que lo recordaba y me volvía a doler...
Cada que me ilusionaba con alguien nuevo, a quien siempre compraba con él...
Incluso, cuando pasó lo que siempre esperé... 18 años después... El apareció, yo no podía contener los nervios, la ansiedad, sabía que en cualquier momento... Ese momento... Se esfumaria... Eso no podía estar pasando, no a mí, no me lo merecía. Pero estaba pasando, y aquel encuentro telefónico duró 4 horas, y luego un encuentro en persona, yo volví a mis casi 40 años de edad a sentirme de 19, emocionada y loca, como si el tiempo nunca hubiera pasado.
Pero el tiempo si había pasado, todo lo malo seguía ahí, era irreparable, en él... Fui muy tonta al creer que me había perdonado y que me extrañaba como yo a él. Muy tonta...
Mi ilusión no hacía más que crecer, igual que los nervios y la ansiedad, todo era un sueño del que no quería despertar.
Pero entonces, todo aquello que en el se pensaba dormido y perdonado, se apoderó de él, y ejecutó una venganza... Que si bien me la merecía, no dejaba de ser muy cruel, sobre todo porque yo ya la estaba pasando de lo peor, y él lo sabía...
Mi instinto me hizo comportarme fría y estoica, como cuando me siento en peligro o pasa lo inesperado, me defendi en medida de lo justo, acepte una vez más mis errores, pero no era suficiente... Nos despedimos fríamente... Al menos yo... Con la frente en alto, y sin que me temblara la voz, me subí al coche y el corazón me sangraba... Y yo sentía como me ahogaba y que ese dolor me iba a matar, me di cuenta de lo estúpida que era, lo ingenua que era... Pero no podía culparlo, y seguía deseando su perdón y bienestar. Y esas fueron las últimas palabras que pretendía dedicarle para nunca más volver a saber de él...
Ojalá nunca hubiera contestado su llamada unas semanas después...